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Colombia firma la Paz

Hoy se firmo en Cartagena Colombia, luego de cuatro años de diálogos, el acuerdo de Paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC poniendo fin al conflicto mas largo del continente y sentando las bases para un nuevo comienzo en la república hermana.

¿En que consta este acuerdo? Veamos:

Tanto el gobierno como las FARC consideran que la desigualdad que existe en el campo colombiano es el fermento de la violencia política. Solo el 0.4% de la población es dueña del 46% de las tierras. La mayoría de los campesinos no reciben ayuda técnica, ni económica, ni maquinarias. El 83% de los niños no va a la escuela y de los que van el 80% no termina la secundaria y solo el 1% va a la universidad. Existen internamente 6 millones de desplazados despojados de 8 millones de hectáreas.

Ante esta situación se acordó crear un fondo de tierras de tres millones de hectáreas para distribuirlas. Estas tierras saldrán de lotes baldíos del estado, tierras expropiadas al narcotráfico, recuperación de tierras usurpadas por grupos paramilitares, de expropiaciones previa indemnización por interés publico y de donaciones.

En un país donde el 60% de las tierras están en la informalidad se tiene como objetivo dar títulos de propiedad sobre 7 millones de hectáreas, ademas de mejorar la infraestructura nacional y de compromisos tecnológicos y prestamos con decisión de las comunidades. Los fondos serán del estado y de sectores privados nacionales y extranjeros como también de organizaciones internacionales.

Otro tema importante de los acuerdos es la lucha contra el narcotráfico: Se partió aceptando que la estrategia contra este flagelo es un fracaso. La lógica de erradicar al campesino humilde y fumigar irresponsablemente con glifosato, dañando otros cultivos y la salud de miles de colombianos, no ha funcionado. De 69 mil hectáreas de hoja de coca, marihuana y amapola en 2009 se paso a 96 mil en 2015. Y sigue siendo Colombia, junto al Peru, el que mas produce cocaína en el mundo.

Son 60 mil campesinos dedicados a estos cultivos ilícitos que solo ganan la mitad de un salario mínimo. Así que se plantean programas de sustitución de cultivos con subsidios, asistencia alimentaria para promover huertas caseras y cultivos que se cosechen rápido, previa aprobación de las comunidades.

Se plantea acabar con la criminalización del campesino dedicado a estos cultivos: en la actualidad hay mas de 2 mil presos por esta situación. También comprende el consumo y adicción a las drogas como un problema de salud publica, en una Colombia con 800 mil consumidores que merecen tratamiento profesional y no medidas represivas como en la actualidad.

Es compromiso combatir toda estructura del trafico de drogas como lavado de activos, insumos químicos y lucha contra la corrupción estatal y también la creación de grupos de élite policial para desarticular organizaciones violentas.

Se reconoce los usos ancestrales de las plantas donde se extraen las drogas ilícitas y no niega que estos cultivos puedan ser utilizados para fines médicos y científicos.

En cuanto a la dejación de las armas por parte de las FARC, esta tiene 180 días para entregar, en tres etapas, todas las armas a una comisión de verificación de Naciones Unidas. Al mismo tiempo los guerrilleros y presos amnistiados irán a 22 zonas de seguridad donde estarán sin portar armas ni uniformes.

El estado colombiano se compromete a garantizar la participación política del Partido político que funde las FARC y de los actores sociales históricamente excluidos. Para eso se creara una ley que reglamente el derecho a ser oposición. Si, así de grave es la situación colombiana.

El hermano país tiene baja participación electoral, con menos del 50% de asistencia de electores y un triste historial de fraudes, muertos que votan, votos comprados y comunidades obligadas a votar bajo la presión paramilitar. Pero ademas una historia sangrienta de aniquilamiento por parte del estado y la oligarquía contra la izquierda y el movimiento social.

Así que el estado se compromete a desarticular grupos paramilitares y acabar con la estigmatización y represión a las movilizaciones populares. Así como fortalecer el acceso a los medios de comunicación de estos sectores marginados por la política estatal.

Se le garantiza a las FARC, cuando completen la dejación de armas, 3 voceros en la cámara y 3 en el senado con voz pero sin voto. Y en las siguientes dos elecciones, logren los votos o no, 5 representantes en cámara y 5 en senadores. Esta es una forma de indemnizar políticamente a las FARC por la masacre de la Unión Patriótica que costo 5 mil asesinados, cuando la guerrilla aposto por la vía electoral en la década de los 80s.

Y para las zonas con la presencia de las FARC, las mas golpeadas por la violencia, se dará 16 representaciones en total para ambas cámaras al movimiento social y comunidades indígenas, escogidas en elecciones especiales. Tanto FARC como el estado colombiano acuerdan construir una nueva cultura política que proscriba el uso de las armas.

Para reinsertarse laboral y económicamente, los guerrilleros recibirán un salario equivalente al 90% de un sueldo mínimo y un aproximado de 3 mil dolares para proyectos económicos individuales o colectivos.

En cuanto a la justicia para el proceso de paz y la lucha contra la impunidad, una Comisión de 11 personas calificadas se encargara del Sistema integral de verdad, justicia, reparación y no repetición, que incluye una Jurisdicción Especial para la Paz. Esta ultima contara con 24 magistrados y 4 de ellos podrán ser extranjeros. Serán seleccionados por un mecanismo independiente en el que participara Naciones Unidas, el Papa Francisco y la Corte Suprema.

No serán amnistiados quienes hayan cometido crímenes de lesa humanidad, tortura, violaciones sexuales, genocidios o crímenes de guerra. Estos tendrán hasta 20 años de cárcel.

Para otros casos, pensando en una justicia reparadora que busque encontrar las raíces del conflicto para no repetirlas, se darán beneficios a quienes colaboren para encontrar la verdad. Esto es tanto para guerrilleros, como militares, paramilitares, financiadores y políticos. Sus testimonios deben partir del reconocimiento de su culpabilidad y de entregar información veraz que lleve a dar con mas responsables de crímenes y a encontrar a los desaparecidos. A los que califiquen se les dará entre 5 y 8 años de trabajos sociales en las comunidades que afectaron.

El Programas de reparación a victimas propone que las comunidades, organizaciones e individuos recuperen sus derechos y formas de vidas. Indemnizar victimas, restituir tierras, recuperar practicas sociales, ofrecer seguridad y no repetir crímenes. Con esto buscar una paz duradera y las bases para la convivencia.

Esta firma de hoy tendrá que ser aprobada por el pueblo colombiano en el plebiscito del próximo domingo 2 de octubre, para darle legitimidad. Y todas las encuestas serias dan como ganador al SI por amplio margen.

¿Quienes se oponen a la paz en Colombia? Pues la cara visible es el guerrerista ex presidente Alvaro Uribe Velez, que teme verse juzgado por crímenes de guerra, violaciones a los derechos humanos y narcotráfico.

Una vez triunfe el SI, el estado colombiano tendrá 12 meses para convertir este acuerdo en ley y generar las normas para su aplicación y así quede blindado en el futuro por si llegara un gobierno adverso a los acuerdos. La implementación de los acuerdos continuara con la verificación de los países que apoyaron las conversaciones de La Habana: Noruega, Venezuela, Cuba y Chile, ademas del acompañamiento de otros gobiernos expertos en las distintas materias del acuerdo y organismos internacionales.

El camino no sera fácil para la paz en Colombia. Los que viven del negocio de la guerra, la pobreza y el narcotráfico boicotearan cada vez que puedan la implementación del acuerdo. Por eso debemos mirar la firma de la paz y el plebiscito como el derecho a comenzar, como el paso inicial de la utopía y mantenernos vigilantes.

Colombia y sus 250 mil asesinados, sus 49 mil desaparecidos, sus miles de torturados, sus 7 millones de desplazados externos merece una oportunidad distinta. Que los acuerdos se hagan realidad puede y debe acabar con cien años de soledad y destrucción entre nuestros hermanos. Es tiempo de apostar por la paz.

Hasta la Victoria Siempre

Guillermo Bermejo Rojas

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